R-NET una solución sostenible frente a la Ley de Residuos y Suelos Contaminados

El nuevo texto de la Ley de Residuos y Suelos Contaminados  incluye, entre algunas medidas, la creación de un impuesto de 0,45 euros por kilo a los envases plásticos no reutilizables y otros, de depósito en vertedero. Este incremento en el peso final de los productos plásticos, que ya se gravan con el 21% del IVA, supone una acción judicial discriminatoria que afectará a todos los consumidores y en mayor proporción a aquellos con menos recursos y restará competitividad al producto español en el extranjero. Ante la incertidumbre que está generando la aprobación de esta nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados y su posible afectación a las mallas para envasar productos alimentarios, Ecoplas propone una solución sostenible, la línea de productos R-NET, adecuada a las necesidades de la sociedad y a los principios que defiende la economía circular.

R – NET: Se trata de una línea de productos basados en la triple R:

Reciclable: Todas la mallas que fabrican son reciclables y se depositan en el contenedor amarillo, por lo que se alarga la vida útil de la materia prima.

Renovables: Las materias primas pueden proceder de fuentes renovables como puede ser la caña de azúcar e incluso obtener el sello de Tuv Austria de “Ok Bio-based

 Reducir: Se reduce el uso del plástico en la fabricación consiguiendo mallas más ligeras y con las mismas prestaciones

Las mallas R-NET son:

Mallas Light

Mallas Green

Por tanto, R-NET  es una solución sostenible que llega a tener un 30% menos de materia prima frente a nuestra competencia gracias a nuestra tecnología de última generación y a una fuerte inversión en I+D+I que nos ha permitido encontrar un producto más ligero pero sin que pierda propiedades. 

Este nuevo impuesto a los fabricantes de envases acabarán repercutiendo en sus clientes (en nuestro caso, envasadores de frutas, ajos, patatas, marisco, etc.) que a su vez tendrán que repercutirlo a sus clientes, por lo que se verán afectados los consumidores finales, restando poder adquisitivo al consumidor que va a ver como aumenta el precio de la cesta de la compra.

A continuación os ponemos varios ejemplos  de lo que puede representar para empresas envasadores de alimentos el uso de nuestras mallas R-NET una solución sostenible.

  • Un envasador de ajos que confeccione al año 15.000.000 de envases de ajos de cuatro cabezas en una malla convencional de 10 gramos si se pasa a utilizar nuestra malla R-NET se ahorraría aproximadamente 10.000 euros/año en impuesto del plástico.
  • Para un envasador de cebollas la cantidad de ahorro podría llegar al doble, unos 20.000 euros/año.
  • Si hablamos de envasadores de patatas las cantidades pueden sobrepasar los 50.000 euros/año.

Apenas han transcurrido unas semanas desde la aprobación en el Consejo de Ministros del nuevo proyecto de Ley de Residuos y Suelos Contaminados y ya se ha generado polémica entre muchas empresas del sector plástico, donde consideran que la Ley es desproporcionada y un arma de doble filo, que puede no consiga resolver la problemática que plantea. Así lo denuncian plataformas del sector plástico como ESPlásticos en su último artículo o la propia Asociación ANAIP, la cual expresa en una reciente publicación el malestar ante la aprobación de la nueva ley que dificulta la implantación de la economía circular en el propio sector.

Pero, ¿Qué busca realmente esta nueva Ley de Residuos y Suelos Contaminados? ¿Se han tenido en cuenta a todos los actores implicados en la misma? La sensación de la mayoría de los afectados es negativa y piensan que no se han valorado las consecuencias económicas ni las medioambientales. Algunos objetivos se presentan desmesurados, como la reducción del 50% en 2026 y del 70% en el 2030 en el consumo de envases de comida y bebida de un solo uso. Más realista es la normativa en Portugal, donde se han fijado unos objetivos de reducción de uso de envases menos ambiciosos y además se incluyen a los de todo tipo independientemente del material con el que se hayan fabricado. 

Frente a la decisión portuguesa, la española no favorece el avance que en el sector del plástico se está produciendo en el reciclado y en la economía circular. Sin olvidar que en el peor de los casos, puede provocar un incremento del peso final de los residuos generados y un mayor desperdicio alimentario.